jueves, 26 de febrero de 2009

Vida impersonal

Ya no maltrates a tu animal,
pues no lo debes vencer,
sino amar y salvar.
Te lo digo antes de que estés...
Ahogado por la pared
que sostienen las últimas sombras
que la congelan de revelación.
Sostenida por los muertos
que viven en lo externo.
Que como nubes vienen y van.
Alimentando al Ser,
testigos de la eternidad.
Incapaces de comprender,
que es hora de amanecer.
La tierra se iluminará
cuando liguen a su rollo la vida impersonal.
Y no existirá otra ley
que la íntima Conciencia.
No, no esperes de mi nada especial.
No busco influenciarte ni convencerte.
Fuera de ti no hay ningún mediador.
En el mundo no hallarás mas que ilusion.
Pues en el mundo no hallarás mas que ilusión.
Te lo digo hoy.
No, no esperes de mi nada especial.
Lo que tu buscas dentro tuyo esta.
Fuera de ti no hay ningún mediador.
En el mundo no hallarás mas que ilusión.
La tierra se iluminará
cuando los hombres acepten la vida impersonal.
Y no existirá otra ley
que la íntima Conciencia.
Destronando al cerdo sin paz.
Generación de serpientes ya reinar no podrá.
No habrá velos que te impidan ver
la inmortalidad de tu Ser.
Fuera de ti no hay mediador.
En el mundo no hallarás mas que ilusión." RICARDO IORIO"

1 comentario:

  1. Acerca de "La vida impersonal"


    El mundo moderno, contraído a una evolución creadora, de neto corte materialista, parecería ajeno a los mensajes espirituales. Sin embargo, cuando más cruciales son las etapas por las que atraviesa la humanidad, surge, en su debido momento, la voz esclarecedora del místico auténtico. Y la invitación a dar la espalda al hedonismo suicida, a rechazar las añagazas de la sensualidad, y a abrazar sin recelos la causa de la justicia, la verdad y el bien, encuentra siempre saludables ecos en los rincones más insólitos del planeta. Joseph S. Brenner nos entrega, con la Vida Impersonal, un rosario de breves meditaciones enderezadas a dotar al lector de esa reciedumbre espiritual, fruto del renunciamiento, la humildad y la caridad, que reúnan lo disperso de su yo íntimo, ligándose a un propósito último de iluminada elevación espiritual.
    El temario es rico en sugerencias. Brenner no necesita apelar a términos rebuscados. Tampoco excita la imaginación del lector con títulos de relumbrón. Su palabra es sencilla, directa, exenta de artificios. Y tiene el peso de quien se expresa con verdad y aproxima a sus semejantes parte de un tesoro de sublimes enseñanzas que, al trascender mediante la comunicación, se universalizan, tornándose realmente evangélicas.
    La Vida Impersonal es un libro de hoy y de siempre.
    Joseph S. Brenner satisface, de esta forma, una necesidad real del hombre de todos los tiempos: su anhelo de guía seguro y veraz que lo oriente, por el laberinto de lo material, hacia las cimas augustas de la más pura espiritualidad.

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